Demasiada optimización (in Spanish)

Esta es la primera vez que escribo sobre la matemática en la filosofía. El tema que vamos a tratar esta basado en el libro de Byung-Chul Han, llamado La sociedad del cansancio (Müdigkeitsgesellschaft).

Vamos a remontarnos a la matemática en los años 40. El matemático Estadounidense  George Dantzig es contratado por la USAF como consultor matemático. En 1947, propone  el problema de programación lineal junto a un método para resolverlo. Esto da inicio a una de las áreas mádantzings importantes de la matemática aplicada actual, el de programación lineal y el desarrollo de métodos para resolver problemas con muchas variables. El método propuesto por Dantzing resulta no ser muy eficiente, ya que puede tomar tiempo exponencial (Klee y Minty, 1972). Sin embargo, hoy en día es sabido que el problema puede ser resuelto en tiempo polinomial usando el método del elipsoide (Khachiyan, 1979). A pesar de esto, el método del elipsoide sin modificaciones es en la práctica completamente inútil.

Desde los años 80 en adelante la optimización ha tomado un rol preponderante en la industria. El estudio e implementación de modos eficientes para resolver problemas de la vida real, junto con el avance de los computadores, han permitido desarrollar en el último tiempo tecnología impensada hace un par de años.

Que efectos tiene la matemática, y en especial, el concepto de optimización en la sociedad?

byung-chul-hanEsta es la pregunta que se plantea Byung-Chul Han en su libro La sociedad del cansancio. Según el autor, la enfermedad de la sociedad postmoderna es el estado patológico de exceso de positividad y del sentimiento que todo es posible. La sociedad, se ha transformado en una sociedad de rendimiento, donde abundan los gimnasios, las torres de oficina, los bancos, los grandes centros comerciales y los laboratorios genéticos. Los sujetos no son como antes sujetos de obediencia, pero de rendimiento, emprendedores de sí mismos, explotadores de sí mismos. El ser humano en su conjunto se convierte en una máquina de rendimiento cuyo objetivo consiste en funcionar sin alteraciones y sin negatividad, ya que estas ralentizan el proceso de optimización.

Entre las consecuencias de este exceso de positividad se encuentra la violencia, que se despliega en una sociedad permisiva y pacífica. Una violencia que no es privativa, sino que exhaustiva. Este tipo de violencia que sacia y nos hace obeso, no nos da la oportunidad de estar aburridos, sino que al contrario, nos hace estar todo el tiempo pendiente de muchas variables, de muchos datos, y todos simultáneamente. Según el autor, los animales con mayor capacidad para llevar a cabo muchas actividades simultáneamente son los más agresivos y los más salvajes.  (Byung-Chul Han)

Otra arista de la violencia producida por el exceso de positividad se ve reflejada en la supresión del esquema negativo de la prohibición. Con el fin de aumentar la productividad se sustituye la disciplina por el rendimiento. El rendimiento es determinado por el nivel de producción. La prohibición tiene un efecto negativo, ya que bloquea e impide un crecimiento ulterior. La positividad del poder hacer es mucho más eficiente que la negatividad del deber. (Byung-Chul Han)

En cuánto al individuo, el exceso de positividad genera un sentimiento de depresión y fracaso. Surge el concepto de ”nada es posible”, ”nada me resulta” que sigue la aceptación del de ”todo es posible”.  (Byung-Chul Han)

El resultado final del exceso de positividad en la sociedad es de cansancio y agotamiento excesivo.  Es un tipo de cansancio que no solo no permite ver al otro, sino que vé en el otro  al mismo tiempo el YO. Esto conlleva finalmente a una sociedad del dopaje, donde los individuos son ápaticos y muy violentos. (Byung-Chul Han)

Antes de explicar la solución que Byung-Chul Han propone al exceso de positividad, y por consiguiente, una solución a la actual enfermedad de la sociedad postmoderna, producto del áfan por la optimización; vamos a abogar por las matemáticas y en particular por la optimización.

En las báses del desarrollo de las matemáticas se encuentra un proceso contemplativo y un sentimiento intenso de impotencia y fracaso. Es muy acertado en este proceso lo que escribe Byung-Chul Han, la pura agitación no genera nada nuevo, solo reproduce y acelera lo existente. Por ejemplo, existe un sitio web especializado para hacer preguntas en matemáticas  http://mathoverflow.net/, donde muchos matemáticos agitados hacen preguntas públicas de modo que otros matemáticos puedan responderle de manera casi instántanea. El resultado es un sitio lleno de preguntas (muy interesantes), pero que no aporta al desarrollo de las matemáticas, ya que es más bien un caos acelerado de toda la matemática ya existente.

No es la matemática, ni la optimización que están detrás de la enfermedad del exceso de positividad de la sociedad que plantea Byung-Chul Han, sino que es resultado natural en la sociedad de la disponibilidad de tecnologías nuevas.

Las soluciones esbozadas en ”La sociedad del cansancio” son: rescatar la importancia del sosiego, de la vida contemplativa, de la rabia y del miedo. (Byung-Chul Han)

El sosiego, en el sentido de Nietzsche:

Por falta de sosiego, nuestra civilización desemboca en una barbarie. En ninguna época, se han cotizado más los activos, es decir, los desasosesgados. Cuéntase, por tanto, entre las correcciones necesarias que deben hacérsele al carácter de la humanidad el fortalecimiento en amplia medida del elemento contemplativo.

La vida contemplativa, en el sentido de Catón:

Nunca está nadie más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que  cuando está consigo mismo

La rabia y el miedo, en el sentido de Byung-Chul Han:

En el marco de la aceleración e hiperactividad generales, olvidamos, asimismo, lo que es la rabia. Esta tiene una temporalidad particular que no es compatible con la aceleración e hiperactividad generales, las cuales no toleran ninguna extención dilatada del tiempo. El futuro se acorta convirtiéndose en un presente prolongado. Le falta cualquier negatividad que permita la existencia de una mirada hacia lo otro. La rabia, en cambio, cuestiona el presente como tal. Requiere un detenerse en el presente que implica una interrupción.  Por esa condición se diferencia del enfado. La dispersión general que caracteriza la sociedad actual no permite que se desplieguen el énfasis y tampoco la energía de la rabia. La rabia es una facultad capaz de interrumpir un estado y posibilitar que comience uno nuevo. Actualmente, cada vez más deja paso al enfado y al estado inervado, que no abren la posibilidad a ningún tipo de cambio decisivo. Así, uno se enfada incluso de cara a lo inevitable. El enfado es para la rabia lo que el temor para el miedo. A diferencia del temor, dirigido a un determinado objeto, el miedo se refiere al Ser como tal. Comprende y quebranta toda existencia.

Lo interesante de la propuesta de Byung-Chul Han en relación a la incorporación en la sociedad del concepto de optimización, es el hecho de constituir una visión postmoderna de la simbiosis Matemática-Sociedad, con la que tendremos que aprender a convivir del modo más humano posible.


Referencias: Recibí recientemente como regalo de cumpleaños el libro ”La sociedad del cansancio” de parte de mi amigo Angello Estefane.

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